|
Historias de mujer
HISTORIAS DE MUJER “Había una vez, una dama débil y mantenida…” Parece el principio de un cuento de hadas… y lo es. Hoy, la mujer lleva el baluarte del hogar, la manutención económica y emocional de la familia, concepto éste, que fue, es y será; la base de toda sana sociedad. La conciencia de ser mujeres ha cambiado mucho en los últimos tiempos; nos enfrentamos a diferentes necesidades y a ellas sabemos responder como verdaderas forjadoras de un nuevo ciclo de la evolución humana. Cada una cumpliendo su papel desde el sitio dónde puede, desde ese pequeño espacio de acción que la sociedad aún se resiste en dejarle. Pero nosotras avanzamos pese a las dificultades y ganamos terreno en las áreas más complejas de la actualidad social. Prueba de ello, es que más de la mitad de las personas migrantes en el mundo son mujeres, y en algunos países representan entre el 70% y el 80% del total de emigrantes. Mujeres que dejan sus hogares a retazos, mujeres que empiezan nuevas vidas en lugares antes impensados, mujeres que entretejen el lienzo de sus sentimientos con hilos que hacen parches a sus propias emociones. Madres, esposas e hijas que no son sólo números como algunos necios pretenden mostrarnos. Las mujeres extranjeras en España representamos al 47 por ciento de la inmigración. Un número que revela valentía, esfuerzo y coraje. Tres magnas características femeninas que casi nunca están legítimamente remuneradas. En el mercado laboral, las mujeres inmigrantes somos las doblemente discriminadas. Generalmente, estamos limitadas a ocupar puestos de trabajo precarios, con un alto porcentaje de contratos temporales, mayor número de horas trabajadas semanalmente y, mayoritariamente, con contratos a tiempo parcial. Estos trabajos, principalmente, están relacionados con el servicio doméstico y la hostelería. Los estudios realizados por la fundación Ceim, nos muestran una realidad que pocos españoles conocen (o reconocen): Las trabajadoras extranjeras en la Comunidad Valenciana poseen niveles educativos similares a los de las españolas. El porcentaje de trabajadoras con estudios universitarios es muy parecido (25,69% en el caso de los nacionales y el 22,55% en las extranjeras). Además, el 35,04% de las mujeres extranjeras poseen estudios de Bachillerato, mientras que únicamente el 11,71% de las mujeres de nacionalidad española alcanzan este nivel educativo. De los comentarios previamente desarrollados, podemos concluir que la realidad de la mujer inmigrante en España, dista mucho de ser parte de un cuento de hadas. Sin embargo, estoy convencida de que estamos preparadas física, mental y emocionalmente hablando, para enfrentar el gran reto que la sociedad actual nos plantea. Seguramente podremos seguir luchando para conquistar puestos de trabajo más dignos, mejor remunerados y acordes a nuestra preparación educativa. También continuaremos demostrando que por ser extranjeras no somos menos decentes que las mujeres autóctonas, ni menos sensibles a los conceptos familia y dignidad. Debemos escribir nuestro propio cuento de hadas. Siempre femeninas, solidarias y valientes, no olvidemos que las mujeres inmigrantes ocupamos un papel plausible en la historia presente de la humanidad. Griselda Tolla Pino Gracias Griselda, tu aporte me recuerda la frase de Pilar "queremos morir como hombres, no vivir como criadas"... |