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La ciudad vieja , una ciudad dentro de Montevideo

LA CIUDAD VIEJA, SARANDI Y BARTOLOMÉ MITRE, EL EDIFICIO DONDE SE IMPRIMIA EL DIARIO DE LA NOCHE, EL SPORT CON LAS FIJAS DE LA TARDE, EL GURUYU, EL ALMACEN EL HACHA , EL BOSTON........................
Para los mas veteranos
Dando una vuelta por Valencia, me dirijo hacia el Ayuntamiento, con la finalidad de realizar unos tramites. Luego de haber caminado unas cuadras, me quedo petrificado, al escuchar el sonido de un carillón allí existente, y que toca cada cuartos, lo que me trajo el recuerdo , las imágenes de mi querida Ciudad Vieja , que también poseía hace 60 años un reloj que ponía su música al intenso movimiento de personas, coches y ómnibus que pasaban por su puerta en la calle Sarandi.
Cuantas cosas uno recuerda de un pedazo de Montevideo, caracterizado por ser una pequeña ciudad , no un barrio, dentro de la capital. Quizás imaginariamente podríamos continuar las murallas extendidas desde la Puerta de la Ciudadela hacia el mar, y quedarnos dentro a disfrutar todo lo que tuvo la ciudad vieja. Nacido quien suscribe, en Zabala y Reconquista, al lado de la muy famosa Pensión Monona, pudo desde pequeño, vivir en aquella maravilla , donde todo era posible. Jugar a la bolita en la esquina de la casa era una cosa común, como lo eran los partidos de fútbol con pelota de trapo que se hacían en cualquier calle los sábados o domingos a la tarde o jugar a la escondida dentro del conventillo que ocupaba la manzana de Reconquista entre Zabala y Alzaibar. El deporte siempre fue uno de los fuertes , y en consecuencia, teníamos una cancha de fútbol en la Rambla atrás de la Escuela Naval, en Juan Lindolfo Cuestas y Sarandi, donde se realizaban partidos los fines de semana y en verano con iluminación artificial, que congregaban a muchísimos aficionados de aquellos clubes como Guarani, Anibal Ciocca ( con la camiseta igual a la de los bolsos ) Waston, La esquina, Libertad y otros mas y con dos canchas de baby al lado tirando para el lado de la chimenea que se mete en el Río de la Plata. Pero no solo fútbol, porque teniamos dos plataformas en la dársena aduanera, como El Guruyu y el Neptuno cuna de campeones nacionales de natación en diferentes estilos así como de waterpolo. También podíamos ver boxeo, en las sedes de dos academias , una en el nacimiento de la calle Buenos Aires antes de llegar al viejo almacén EL HACHA, y el otro en el recinto del Boston o Yacare , en donde todos los días había entrenamiento o peleas en donde se dejaban ver los fiolos con abundantes fajos de dinero apostando al mejor. Y seguimos con el deporte, porque el básquet no podía faltar, y allí teníamos al Waston o a Las Bóvedas, compitiendo y metiendo miedo en los partidos en que eran locales. A otro nivel claro esta, también supimos lo que eran los triunfos de remo defendidos por el Rowin o el Nacional de Regatas. Y por si fuera poco deporte, en la plaza publica que estaba en Juan Lindolfo Cuestas y Cerrito, frente a la terminal de ómnibus de Cutcsa, podíamos ir y disfrutar de un partido de hockey. Y que podríamos decir de la pesca, con varios clubes por la zona que organizaban competencias de todo tipo, en la escollera Sarandi o la del oeste¡¡¡ con pesqueros en abundancia , desde el propio puerto , en el muelle escala, donde podíamos hacer verdaderas matanzas de pejerrey, bureles, sardinas, pescadilla o corvina, pasando por el paredón detrás del Neptuno, cita obligada para sacar unas buenas lisas con masa, o pinchar alguna tamberita cuando llegaba la tardecita. Siguiendo, ya dijimos de la escollera Sarandi, con su parte lisa y rocosa, donde según la época, podíamos obtener buenas piezas de burriqueta hasta corvina blanca o negra, pasando por la pescadilla y las variedades de pesca de flor. Pero, como la costa sigue, allí, sobre la rambla, muchas piedras, conocidas por los mas veteranos, guardaban los tesoros de los cangrejos sopita y muditas que permitían al atardecer encarnar nuestros anzuelos e ir a buscar la tambera, en los pedregales antes de llegar a la compañía del Gas. Para la diversión, de todo, pues además de las trifulcas del clásico del Guarani y Las Bóvedas de la liga, que terminaba casi siempre con la republicana sable en mano al principio, hasta que entre los asistentes se prendía el sentimiento de la solidaridad que hacía escapar a los coraceros agachando la cabeza y castigando al matungo para huir de la pedrea que ellos habían generado . Con dos cines, uno el 25 de mayo y otro el Hindú disponíamos de una oferta cultural de alto nivel, pasando por el viejo teatro SOLIS sede de obras inmensas y también de bailes que se hacían en su explanada en las fiestas de carnaval. La diversión era diaria y a toda hora, comenzando por las caminatas, por la calle Sarandi, en donde los caballeros con sus trajes de lana uruguaya pero de telares ingleses, piropeaban a discreción y con un caminar cansino llegaban hasta casi el final de la calle en donde decidían si volver por la misma o bajar hacia cualquier dirección según el gusto del momento. La industria grafica tenia su exponente en la Plaza Matriz, en donde se editaba el DEBATE y a la vuelta por la calle Sarandi, estaba el Diario de la Noche, que tenia en la fachada grandes pizarras en donde se iban poniendo en forma manual las noticias del día y frente a las cuales se aglomeraba la gente comentando las mismas. Ni hablar de lo que ofrecía nuestro barrio una vez que la noche se hacia presente, por el lado del templo Ingles, al finalizar Brecha, podíamos encontrar algún fiolo venido a menos pues a la percanta, se le habían venido los años encima. Por el otro lado, por el lado del puerto, las luces de los Cabarets iluminaban la calle Piedras, y por allí encontrábamos los emprendimientos franceses del CAN CAN casi llegando al Mercado, o el MOULIN ROUGE a pocas cuadras, pero en todo el recorrido salpicados por pequeños bares, con luces de color, olor a bebida y humo de cigarrillos importados. En materia educativa, no se podía quedar atrás, y majestuoso y amenazante se levantaba la Facultad de Humanidades, al lado del Neptuno, edificio de cinco pisos con amplias escaleras que subían hasta la cúpula donde la vista era insuperable y con una biblioteca inmensa , alfombrada de rojo, con cortinas de terciopelo al tono, en donde el silencio de la concurrencia era total. A ello se agregaban dos escuelas que funcionando en doble turno atendían a todos los niños de la zona. La oferta hotelera era muy variada, desde las pensiones en donde se alquilaban por día habitaciones con dudoso certificado sanitario, hasta las habitaciones del Hotel Pirámides frente a la plaza de la Catedral, con sus balcones engalanados con esculturas talladas al mejor estilo Europeo. La Ciudad Vieja no era un barrio, era una ciudad dentro de otra, donde vivían desde prostitutas hasta Profesoras, pasando por el resto de profesiones, desde caballeros con rigurosos trajes obscuros , camisa blanca y corbata hasta los “pichis” que buscaban refugio en algún zaguán oscuro . En la ciudad vieja había de todo , la actividad comercial era muy intensa, pasando por los bazares y jugueterías sobre la calle Sarandi, e incluso teniendo ya un poco mas cerca en el tiempo negocios de alta categoría sin olvidar el comienzo de la Tienda Inglesa que significo todo un hito. Así era este barrio, que pasaba de la actividad comercial y financiera, a la que se desarrollaba casi sobre el margen de la ley, con una fisonomía en el día y otra de noche, y en donde convivían, Profesionales con fiolos, clase media y alta con pichis, y damas del Club Uruguay con camareras .
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